lunes, 5 de diciembre de 2011

Diciembre, mes de la alegría, la tristeza y el recuerdo.


Para algunos Diciembre es "el mes", el mes de la familia, el mes de las compras, de los regalos y de las ilusiones. El mes de los niños. El mes donde hacemos nuestras propias valoraciones, si ha sido un buen año, si he cumplido mis propósitos, qué hubiera podido ir mejor, qué ha sido lo más inesperado, a qué personas hemos conocido, cómo han cambiado las cosas… Todo esto ocurre porque en este mes los sentimientos están a flor de piel, sentimientos que muchas veces se encuentran ausentes en los meses anteriores.

Algunos recordarán este año con buenas sensaciones, pues estos son los que lo despedirán con tristeza. Otros en cambio lo despedirán con alegría, alegría por emprender un nuevo año, un año mejor que el pasado, pues lo ven como una forma de “borrón y cuenta nueva”, como una nueva oportunidad.

Ausencia, nostalgia, recuerdo, soledad, felicidad, amor, compañerismo, reciprocidad…  tantas emociones se llegan a sentir en un espacio de tiempo tan pequeño, como es un mes, que nos abruma el hecho de poder sentir tanto, y de forma tan variada. Es por ello, que el mes de diciembre es y será por siempre el mes de la alegría, la tristeza y el recuerdo.

Yo, como muchos de vosotros, despediré el año con tristeza, pensando todo lo bueno que me ha ocurrido en él. Pero esperaré el año próximo con alegría, con anhelo y deseo de mejorar mi vida, de cumplir mis sueños, crear, soñar, disfrutar, inventar, y sobre todo con ganas de vivir,  de dejar de ser un títere de la sociedad y encontrar lo que de verdad quiero, que ¿qué quiero? Pues en verdad no lo sé, pero sé que solo viviendo puedo descubrirlo…